En NeuroEs ofrecemos atención especializada en estimulación temprana en pereira: desarrollo infantil con el Dr. Esteban Giraldo Casas, Magíster en Neuropsicología de la Universidad de San Buenaventura.
¿Por qué NeuroEs?
Contamos con un portal de juegos cognitivos terapéuticos diseñados para complementar las sesiones presenciales, con baremos colombianos y seguimiento profesional.
Nuestro enfoque
Combinamos evaluación neuropsicológica rigurosa con intervención personalizada. Cada paciente recibe un plan adaptado a sus necesidades específicas.
- Evaluación completa con pruebas estandarizadas
- Plan de intervención individualizado
- Seguimiento con medición objetiva del progreso
- Portal de juegos para práctica diaria desde casa
¿Cómo empezar?
El primer paso es contactarnos por WhatsApp para agendar su evaluación inicial. Esta evaluación permite identificar las áreas que necesitan atención y diseñar el mejor plan para usted.
Qué es y qué no es la estimulación temprana
La estimulación temprana es el conjunto de experiencias que ayudan a un bebé o a un niño pequeño a desarrollar su lenguaje, su movimiento, su juego y su relación con los demás. Ocurre sobre todo en la vida cotidiana: al hablarle mientras se le cambia el pañal, al jugar a esconderse, al dejarlo explorar el piso con seguridad. Cuando existe una dificultad concreta, un profesional orienta qué actividades priorizar.
Conviene aclarar lo que no es:
- No es adelantar la lectura ni las matemáticas. Enseñar letras o números antes de tiempo no hace a un niño más inteligente; lo que prepara para el colegio es el lenguaje oral, el juego y la atención compartida.
- No es llenar la agenda. Clases, tarjetas y aplicaciones «educativas» sin descanso cansan y frustran. Un niño pequeño también necesita juego libre, sin dirigir.
- No reemplaza una evaluación cuando hay señales de alerta: estimular sin saber qué está pasando puede retrasar el apoyo que el niño necesita.
Señales entre 0 y 5 años que justifican consultar
Cada niño tiene su ritmo, pero algunas señales merecen una consulta con el pediatra y, según el caso, una valoración especializada:
| Área | Señales para consultar |
|---|---|
| Lenguaje | No balbucea hacia el primer año, no dice palabras sueltas hacia el año y medio, no une dos palabras hacia los 2 años, a los 3 o 4 años casi nadie fuera de casa le entiende, o pierde palabras que ya decía |
| Juego | Juega siempre de la misma forma, alinea objetos, no imita ni juega a «hacer como si» (dar de comer a un muñeco, hablar por un teléfono de juguete) |
| Motricidad | Se sienta, gatea o camina bastante más tarde que otros niños, se cae con mucha frecuencia, o a los 4 o 5 años le cuesta mucho agarrar el lápiz, recortar o vestirse |
| Contacto | Poco contacto visual, no responde a su nombre, no señala para mostrar algo, no busca a los adultos para compartir lo que le interesa |
Si varias señales aparecen juntas, o si el niño pierde habilidades que ya tenía, la consulta no debe aplazarse. Sobre el área social encontrará más detalle en señales y evaluación del autismo.
El papel de la familia en la rutina diaria
Padres, abuelos y cuidadores son quienes pasan más horas con el niño, y por eso son sus principales estimuladores. No se necesitan materiales costosos:
- Juego compartido todos los días: unos minutos en el piso, siguiendo la iniciativa del niño, nombrando lo que hace y esperando su respuesta.
- Lectura compartida: mirar cuentos juntos desde bebés, señalar las imágenes, preguntar «¿dónde está el perro?» y dejar que complete frases conocidas.
- Conversación en las rutinas: el baño, la comida y el vestido sirven para ampliar el vocabulario y anticipar lo que viene.
- Pantallas con prudencia: en los más pequeños, lo ideal es evitarlas o limitarlas mucho; si se usan, que sea poco tiempo, con contenido adecuado y con un adulto que comente lo que ven, sin reemplazar la conversación ni el juego.
- Movimiento libre: tiempo en el piso, en el parque y al aire libre para gatear, trepar y correr.
Cuándo pasar a una evaluación
Para muchos niños, un entorno rico en juego y conversación es todo lo que necesitan. Conviene dar el paso a una evaluación cuando las señales de la tabla persisten a pesar de ese entorno, cuando el jardín reporta dificultades, cuando hay pérdida de habilidades o cuando existe un antecedente que el pediatra considere de riesgo, como un nacimiento prematuro.
En NeuroEs las valoraciones se hacen desde los 2 años, con pruebas adaptadas a la etapa del niño, y describen su lenguaje, su atención, su juego y su autonomía frente a lo esperado para su edad. Con ese resultado, el pediatra o el neuropediatra puede decidir si hacen falta terapias como fonoaudiología o terapia ocupacional, y la familia sabe qué priorizar en casa. Para niños un poco mayores, puede consultar neuropsicología infantil en Pereira y estimulación cognitiva.
¿Quiere una cita con el Dr. Esteban Giraldo Casas?
Elija la hora en su agenda y pague en línea. Cada sesión de terapia dura 1 hora y cuesta $140.000.
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Los test son especializados y van a profundidad, lo mejor es que tienen en cuenta a personas cercanas y el núcleo familiar para soporte del análisis.
Jhon Cruz - ★★★★★
…me guió de una forma tan clara, humana y tranquila que en ningún momento me sentí insegura o con miedo al realizar las pruebas.
Arelis de Lupi
Preguntas Frecuentes
La evaluación neuropsicológica tiene un costo de $670.000. Incluye informe detallado y sesión de retroalimentación.
La evaluación inicial es preferiblemente presencial. Las sesiones de seguimiento y el portal de juegos funcionan completamente online.
Depende de cada caso. Un programa típico dura 3-6 meses con sesiones semanales. Se evalúa el progreso periódicamente.
Las citas se agendan de lunes a viernes. Para agendar, contáctenos por WhatsApp.
No hay ventaja en adelantar la lectura. Lo que prepara al niño para el colegio es un buen lenguaje oral, el juego, la atención compartida y la lectura de cuentos con un adulto. Forzar aprendizajes puede generar frustración.
En bebés y niños pequeños lo recomendable es evitarlas o limitarlas al mínimo. Cuando se usen, que sea poco tiempo, con contenido adecuado y acompañado por un adulto que converse sobre lo que ven, sin reemplazar el juego ni la conversación.
Las valoraciones se hacen desde los 2 años, con pruebas adaptadas a la etapa del niño. Antes de esa edad, si hay señales de alerta, el primer paso es consultar al pediatra.