El Trastorno del Espectro Autista (TEA) afecta la comunicación social y puede incluir patrones repetitivos de conducta. Según los CDC (2023), 1 de cada 36 niños está en el espectro autista.
La intervención antes de los 3 años tiene los mejores resultados documentados. Cuanto antes se detecte, mayor es la capacidad del cerebro infantil para responder al tratamiento.
Niveles de apoyo del TEA
| Nivel | Descripción | Características |
|---|---|---|
| Nivel 1 | Necesita apoyo | Dificultades sociales notables, funciona con apoyo mínimo. Antes llamado "Asperger" |
| Nivel 2 | Apoyo sustancial | Limitaciones marcadas en comunicación social, conductas repetitivas evidentes |
| Nivel 3 | Apoyo muy sustancial | Limitaciones severas en comunicación, gran rigidez conductual |
Señales tempranas
Antes de los 12 meses
- Poco contacto visual y no sonríe socialmente
- No responde a su nombre
- No muestra interés en juegos de interacción
12-24 meses
- No señala objetos para compartir interés
- No tiene primeras palabras o las pierde
- Juego repetitivo o poco imaginativo
2-3 años
- No forma frases de dos palabras
- Prefiere jugar solo, no participa en juego simbólico
- Sensibilidad inusual a sonidos, texturas o luces
¡No espere para consultar!
Si su hijo presenta varias de estas señales, no espere "a ver si se le pasa". La ventana crítica de neuroplasticidad se cierra progresivamente. Es mejor evaluar y confirmar que todo está bien, que esperar y perder tiempo valioso.
Evaluación del autismo en NeuroEs
- Entrevista clínica y del desarrollo con la familia: cómo eran la comunicación, el juego y las rutinas en los primeros años
- Cuestionarios estandarizados sobre comunicación social y conducta
- Evaluación cognitiva: WISC-V o escalas de desarrollo
- Evaluación del lenguaje: comunicación verbal y no verbal
- Vineland: conducta adaptativa y habilidades prácticas
- Observación en el consultorio: cómo se comunica, juega y se relaciona durante las sesiones
Qué se observa exactamente en cada parte
Las pruebas anteriores no se suman para obtener un puntaje único. Cada una responde a una pregunta distinta, y el diagnóstico se apoya en que todas cuenten una historia coherente:
| Área | Qué se busca | Cómo se obtiene |
|---|---|---|
| Comunicación social | Mirada, gestos, respuesta al nombre, iniciativa para compartir, turnos en la conversación | Observación durante las sesiones en el consultorio |
| Historia del desarrollo | Cómo eran estas conductas en los primeros años, antes de que la persona aprendiera a compensarlas | Entrevista clínica y del desarrollo con la familia |
| Intereses y conductas repetitivas | Rutinas rígidas, movimientos repetidos, temas de interés muy intensos | Observación y entrevista |
| Perfil cognitivo | Diferencias entre razonamiento verbal y visual, memoria y velocidad | WISC-V o escalas de desarrollo, según la edad |
| Autonomía | Qué hace solo en la vida diaria frente a lo esperado para su edad | Vineland |
Con ese perfil, el neuropediatra o el psiquiatra formaliza el diagnóstico: la evaluación neuropsicológica no lo reemplaza, lo sustenta con datos objetivos.
Diagnóstico diferencial: lo que puede parecer autismo
Varias condiciones comparten señales con el TEA, y confundirlas lleva a terapias equivocadas. Por eso la evaluación también examina otras explicaciones:
- Trastorno del lenguaje: el niño habla poco o tarde, pero usa gestos, mira a los ojos y busca compartir; la dificultad está en el lenguaje, no en la interacción.
- TDAH: la impulsividad y la dificultad para esperar turnos afectan las relaciones, aunque el interés social se conserva. Ambos pueden coexistir, y la evaluación del TDAH ayuda a separarlos.
- Discapacidad intelectual: un desarrollo más lento en todas las áreas por igual no es lo mismo que el perfil desigual propio del autismo; el WISC-V y la Vineland permiten diferenciarlos.
- Ansiedad social: el niño evita a los desconocidos, pero con las personas de confianza se relaciona con soltura.
- Hipoacusia: un niño que no oye bien no responde a su nombre; por eso siempre se pregunta por una valoración reciente de la audición.
- Privación de estímulos: poco juego compartido o muchas horas frente a pantallas pueden retrasar el lenguaje y la interacción; estas dificultades tienden a mejorar cuando el entorno se enriquece, algo que se valora en el seguimiento.
El autismo que se reconoce más tarde
No todo el espectro se detecta en la primera infancia. Algunas personas llegan a consulta en la adolescencia o en la adultez, después de años de sentirse «diferentes» sin saber por qué:
- Niñas: con frecuencia imitan a sus compañeras, tienen intereses intensos pero socialmente aceptados y se muestran tranquilas en el salón, lo que retrasa la sospecha.
- Adolescentes: las exigencias sociales crecen y lo que antes se compensaba se vuelve agotador; puede manifestarse como ansiedad, aislamiento o crisis al llegar a casa.
- Adultos: algunos consultan al reconocerse en el diagnóstico de un hijo o por dificultades persistentes en el trabajo y en la pareja.
En estos casos se indaga el camuflaje social: ensayar conversaciones, forzar el contacto visual o copiar gestos. Ese esfuerzo oculta las señales en una observación breve, pero cuesta cansancio y ansiedad. Por eso la historia del desarrollo pesa tanto como la observación, y conviene que participe un familiar que conozca a la persona desde la infancia. La ruta práctica para familias de la región está en autismo en Pereira: por dónde empezar.
Perfiles sensoriales
Muchas personas en el espectro procesan los estímulos de forma distinta, y eso explica conductas que desde fuera parecen caprichos. Se exploran dos patrones, que pueden convivir:
- Hipersensibilidad: taparse los oídos con la licuadora o el ruido del recreo, rechazar etiquetas de la ropa o ciertas texturas de comida, molestarse con luces fuertes.
- Búsqueda sensorial o baja respuesta: girar, saltar o balancearse sin parar, llevarse objetos a la boca, no notar el dolor o el frío como los demás.
Describir este perfil en el informe permite ajustes sencillos en casa y en el colegio (protectores auditivos, avisar antes de un evento ruidoso, pausas de movimiento) y orienta el trabajo de terapia ocupacional.
Preguntas frecuentes
No responder al nombre a los 12 meses, poco contacto visual, no señalar objetos, ausencia de juego simbólico, retraso en el lenguaje y movimientos repetitivos.
De manera confiable desde los 18-24 meses, con una evaluación especializada. Muchos niños no reciben diagnóstico hasta los 4-5 años. La detección temprana es crucial.
Entrevista clínica y del desarrollo, cuestionarios estandarizados, evaluación cognitiva, evaluación del lenguaje y la comunicación social, evaluación de conducta adaptativa (Vineland) y observación en el consultorio. El diagnóstico lo formaliza el médico.
Desde 2013, el Asperger se incluye dentro del TEA nivel 1. Estas personas tienen inteligencia normal o superior pero dificultades en la interacción social.
Sí. En adolescentes y adultos la evaluación da especial peso a la historia del desarrollo y al camuflaje social, porque muchas señales se aprendieron a disimular. Ayuda que participe un familiar que conozca a la persona desde la infancia.
Porque muchas niñas imitan a sus compañeras, tienen intereses intensos pero socialmente aceptados y se muestran tranquilas en clase. Sus dificultades suelen aparecer como cansancio, ansiedad o crisis en casa, más que como problemas de conducta en el colegio.
No necesariamente. Un trastorno del lenguaje, una pérdida auditiva o la falta de estímulos también retrasan el habla. La diferencia suele estar en la interacción: el niño con una dificultad solo de lenguaje usa gestos y busca compartir. La evaluación permite distinguirlos.
Reseñas en Google
La evaluación, contada en Google
Fue un proceso respetuoso, amigable y muy profesional con nosotros como padres y con nuestra hija .
«Los test son especializados y van a profundidad, lo mejor es que tienen en cuenta a personas cercanas y el núcleo familiar para soporte del análisis.»
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