El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) afecta al 5-7% de los niños a nivel mundial. No es pereza ni mala crianza: es una condición neurológica real con base cerebral documentada.
Dato neurocientífico
El cerebro de un niño con TDAH madura en promedio 3 años después en las áreas de control atencional (corteza prefrontal). No es que no quiera portarse bien: su cerebro aún no tiene las herramientas.
Tipos de TDAH
Predominantemente inatento
- Dificultad para mantener la atención en tareas o juegos
- Pierde cosas necesarias (útiles, juguetes, tareas)
- Se distrae fácilmente y olvida actividades cotidianas
Más común en niñas; frecuentemente pasa desapercibido porque no genera problemas de conducta visibles.
Predominantemente hiperactivo-impulsivo
- No puede quedarse quieto, se levanta del puesto constantemente
- Habla excesivamente, responde antes de que terminen la pregunta
- Dificultad para esperar turnos
Combinado
Presenta síntomas de ambos tipos. Es la forma más frecuente.
Señales de alerta en el colegio
- No presta atención en clase y se queda mirando por la ventana
- No termina las actividades que comienza
- Pierde útiles, cuadernos y tareas con frecuencia
- Interrumpe a compañeros y profesores
- Bajo rendimiento a pesar de parecer inteligente
¡No todo niño inquieto tiene TDAH!
La diferencia clave es que en el TDAH los síntomas son persistentes (más de 6 meses), se presentan en al menos dos ambientes y afectan significativamente el funcionamiento. Solo una evaluación neuropsicológica puede hacer el diagnóstico diferencial.
Diagnóstico del TDAH en Pereira
En NeuroEs el diagnóstico incluye múltiples fuentes de información:
- Entrevista clínica con los padres: historia del desarrollo, antecedentes familiares
- Escalas Conners: cuestionarios para padres y profesores
- CPT-3: prueba computarizada de atención sostenida e impulsividad
- BRIEF-2: inventario de funciones ejecutivas
- Evaluación cognitiva: WISC-V o ENI-2
Tratamiento multimodal
- Intervención neuropsicológica: entrenamiento en funciones ejecutivas
- Estrategias conductuales: economía de fichas, refuerzo positivo, rutinas
- Apoyo escolar: sentarse adelante, dividir tareas, más tiempo en exámenes
- Medicación: en algunos casos, supervisada por psiquiatra infantil
Preguntas frecuentes
Las señales principales incluyen dificultad para mantener la atención, hiperactividad excesiva, impulsividad y pérdida frecuente de objetos. Solo un neuropsicólogo puede confirmar el diagnóstico con pruebas estandarizadas.
Formalmente a partir de los 5-6 años. Las señales de alerta pueden observarse desde los 3-4 años. Un diagnóstico temprano permite intervenir oportunamente.
Es una condición crónica que no se cura, pero se maneja eficazmente con tratamiento multimodal. Muchos niños mejoran significativamente.
En NeuroEs se utilizan CPT-3, BRIEF-2, escalas Conners, entrevista clínica estructurada y evaluación cognitiva completa con WISC-V o ENI-2.
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