La terapia cognitiva desde la neuropsicología se enfoca en identificar y tratar dificultades específicas del procesamiento mental: cómo percibes, procesas, almacenas y recuperas la información.
¿En qué se diferencia de la psicoterapia tradicional?
Mientras la psicoterapia trabaja con emociones y conductas, la terapia cognitiva neuropsicológica se centra en los procesos cerebrales: atención, memoria, razonamiento, planificación. Usa ejercicios estructurados y medibles, no solo conversación.
¿Quién se beneficia?
- Niños con dificultades escolares por problemas atencionales
- Adolescentes con bajo rendimiento académico inexplicable
- Adultos con quejas de memoria o concentración laboral
- Profesionales que necesitan optimizar su rendimiento cognitivo
- Adultos mayores con deterioro cognitivo leve
Nuestro proceso
1. Evaluación neuropsicológica
Identificamos con pruebas estandarizadas cuáles son tus fortalezas y debilidades cognitivas específicas.
2. Plan de intervención
Diseñamos un programa con ejercicios específicos para las áreas que necesitas mejorar.
3. Sesiones de entrenamiento
Sesiones semanales de 45-60 minutos con ejercicios progresivos. Se complementan con práctica en el portal de juegos.
4. Medición de progreso
Evaluaciones periódicas para documentar tu avance y ajustar el plan.
Herramientas que usamos
- Portal NeuroEs: 17 juegos terapéuticos con baremos estandarizados
- Ejercicios de papel y lápiz: actividades clásicas de entrenamiento
- Técnicas metacognitivas: aprender a usar tu cerebro mejor
- Estrategias compensatorias: agendas, listas, rutinas organizadas
¿Necesitas orientación profesional?
El Dr. Esteban Giraldo Casas, Magíster en Neuropsicología, te orienta sin compromiso.
Comenzar Evaluación Gratuita WhatsAppPreguntas Frecuentes
Un programa típico dura 12-16 sesiones (3-4 meses). Algunos casos requieren más tiempo. Se evalúa el progreso para decidir.
Los primeros cambios suelen notarse entre la 4ta y 6ta sesión. Los resultados más sólidos se consolidan después de 3 meses de trabajo constante.
No. La terapia cognitiva trabaja directamente las funciones cerebrales. La terapia ocupacional se enfoca en la funcionalidad en actividades diarias. Son complementarias.
Sí. Muchas personas buscan optimizar su rendimiento cognitivo sin tener un diagnóstico. Es como ir al gimnasio para el cerebro.